domingo, julio 30, 2006

Ausencias

Cuando salimos todas se alejaron, a muuuchos kilómetros... físicos y psicológicos.

Me encontré con él, intercambiamos teléfonos... y todas las vacaciones tuve la intención de llamarlos, de vernos nuevamente los tres y repetir alguno de nuestros viejos planes, como si fueran otros tiempos, como si no hubiesen pasado tantas cosas... pero nunca logré acordarme.

En los primeros semestres la mayor parte de mis amigos fueron quedando pfu, y ni modo, toco hacerse a nuevos amigos y conformarse con una menor frecuencia... y luego con una rara frecuencia.

Siempre pasa los mismo...

Siempre que se me pierden, dañan, roban cosas... inicialmente me fastidio, obvio... después pienso, bah, vivía bien antes de adquirirlo, me alegro en parte de haberlo perdido para recordarme que no era necesario, que no debo depender de objetos... y finalmente hasta me acostumbro a cosas que antes no hubiera pensado que podría, y me alegro al respecto.

Sin embargo no me acostumbro a alejarme de personas... se pueden encontrar nuevas personas que ocupen los espacios que otras solían ocupar, pero no me acostumbro del todo... la rutina cambia, los ojos se acostumbran a las ausencias, los oídos se acostumbran a los silencios, o quizás a otras presencias y a otros sonidos, pero no me termino de acostumbrar y al cabo de tiempos no puedo dejar de pensar, hace un par de horas/días/meses/años, estaba aquí... y me arranca un suspiro, y me agua el ojo, y por un instante las ausencias parecen más ausentes, los silencios más silenciosos y el frío... más frío.

Yo soy más bien solitaria, pero por alguna razón siempre he tenido ese problema de hipersensibilidad a la separación... cuando era niña siempre lloraba terriblemente cada vez que se iba una empleada, así me cascara cuando estaba en la casa; lloraba cuando se cambiaba de colegio aquella niña a la que una vez saludé y un par de veces le pedí prestado el borrador... incluso extraño trabajar en la pc con una gatita en las piernas como si se tratara de haber compartido toda una vida con ella, aunque en realidad sólo fueron un par de días.

Da cagada, pero al final las personas van y vienen, casi como los objetos... como en los Sims, cambia uno de ambiente, conoce a otras personas, y aunque en la memoria las anteriores tienen la barrita de amistad llena, ya no aparecen en el directorio telefónico, o sólo a ciertas horas, en sí, es tan complicado comunicarse...

no sé por qué pero hoy están doliendo más las ausencias, las nuevas, las viejas... hoy estoy extrañando a todo el mundo a la vez, hasta a las personas que ya olvidé...

debe ser que es domingo... debe ser que mañana es lunes, otra vez.

2 comentarios:

Patton dijo...

Se entiende a la perfección. Esa vaina de que todo cambie sin que le pida permiso a uno debería estar penalizada por la ley. Créeme que lo viví muuuuuuuuuchas veces en la U.

Tanta hipersensiblidad por estos sonó a lal una ... día 28 .... el clima ... mmmmm

Aru dijo...

Me imagino, tú eras el propio que dejaba amigos botados :P

Tal vez de todo un poco... o mariquita que soy