lunes, septiembre 18, 2006

la pérdida me la llevo puesta, gracias

Con esto no pretendo venir a decir abajo el consumismo ni mucho menos, sería una torpe hipocresía de parte de un diseñador industrial... y es que hay mucha parla bonita al respecto, pero admitámoslo, ¿acaso nuestro trabajo no es principalmente al servicio del consumismo?

Con esto no pretendo tampoco venir a decir que no soy consumista yo misma, qué va, si soy una consumada consumista!! Comprar me divierte sobremanera, lo que sea, hasta cuando por alguna razón me veo en la pm del centro, en alguna parte industrial, me tengo que morder los labios para no ir a comprar qué sé yo, algún par de tablas, una lámina, un bulto de yeso, lo que sea!!! (escenas clásicas como emocionarme al encontrar un lugar donde vendían arcilla de Barichara y comprarla, para seguidamente darme cuenta de que pesaba obscenamente, que no me cabía en el morral, que estaba sola sin nadie que me ayudara y que a duras penas me había quedado para el bus... doh!) (o por qué negarlo, que me vería seriamente tentada a comprar así fuera un mondadientes ALESSI, así valiera un huevo).
Soy tan consumadamente consumista que cuando algo me agrada mucho pero no me sirve, me antojo de comprarlo así sea para regalárselo a alguien...

Sí señores, soy consumista, pero a pesar de eso cada vez descubro que hay algo que me divierte casi más que adquirir cosas: perderlas.
Y es que después de que compro algo por lo general me arrepiento lo necesitara o no (aunque eso obedece a un fenómeno diferente que quizás explique otro día), apenas lo tengo en mis manos me pongo a pensar...
...yo no venía a otra cosa...??
...mmmm, ya no me gusta tanto...
...hubiera preguntado en el local del al lado...
...y ahora cómo me voy a mi casa?! o_O XD
...¿si era esto lo que necesitaba?? debí llamar a H* -_-U
...estaba como caro... ¿no?
...estaba como barato... ¿si servirá?
...este color como que no me va...
...al cabo que ni quería cambiar mis pantalones rotos!.

Contrario a cuando pierdo algo (ya sea por daño, pérdida o robo), que inicialmente me lamento por mi imprudencia, torpeza, ingenuidad, despiste y demás... pero seguidamente me alegro, a veces de recordar cómo era mi vida antes de “amarrarme” a ese objeto, me alegro de librarme de una atadura (así sea mental), me alegro mucho de darme cuenta de que, aunque pudiera parecerlo, ¡no era indispensable para vivir!
Así como, de la misma manera, me encanta deshacerme de cosas voluntariamente... algo así como, estoy con alguien y de repente “sabe qué, le interesa mi ropa...?, ¡se la regalo!, creo que prefiero la desnudez ...”, mentiras no, tampoco tanto :P, pero sí vainas así impulsivamente que por lo general poco tiempo después necesito y me lamento de haberme deshecho de ellas... pero igual no lo dejo de hacer. Y es que no me gusta tener muchas cosas, me fastidian los estantes, los cajones llenos; por eso disfruto sobremanera regalando cosas, o botándolas, borrando los íconos del escritorio, encontrando dinero inesperado en mis bolsillos para invitar a alguien a un ponquecito y un tinto... deshacerse de las cosas es tan rico!!! ^_^ (y hasta productivo)
Y es que perder cosas lo puede llevar a uno a cosas mejores que adquirirlas...

...recuerdo por ejemplo, después de haber perdido y recuperado tres veces la billetera, cuando finalmente me la robaron me sentí como una güeva... pero me volví tan cuidadosa (y que al cabo que ni me gustaban mis anteriores cédula, carné...! ;P)

...y que cada vez que olvido el celular, no encuentro y me llamo y veo que se lo presté a alguien, me fui y lo olvidé... me siento tan libre! (hoy si no me encuentran los golpeadores... ¡ja!)

...y que dañar los audífonos inicialmente me haga lamentarme por los silenciosos recorridos, por oír los vallenatos de los buses... y después me haga darme cuenta de que ya había olvidado que cuando lo que se escucha es desagradable me enmimismo tanto que hasta me divierto más (si no me creen, yo nunca noto los éxitos del momento hasta que alguien me dice al respecto... y no sé cómo hago, realmente :P), que ya había olvidado que mis recorridos nunca son silenciosos, que cuando la música no llega a mis oídos, me llega a la mente y me sale por la boca (hasta por los poros y un poco por la naríz!), que era hasta mucho más divertido cuando andaba siempre por ahí cantando, con tonaditas pegadas!! Y que he vuelto a mis desafinadas andadas :)

por ejemplo en este momento, no deja de revolotearme en la mente...

recoge tus cosas y largo de aquí
en nombre de Cristo no quieras seguir
si nadie me acepta pues bien ya me iré
estoy esperando que llegue mi tren

si tú eres mi dama jamás lo sabré
si yo no te río, pues bien mátame
recógete el pelo, ven a la estación
si no me acompañas, puedes decirme adiós
pueden venir cuantos quieran, que serán tratados bien
los que estén en el camino, bienvenidos al tren

si vendo mi alma, ¿quién la comprará?
si compro tu tiempo, nunca mía serás
por eso es que vago y ésa es la verdad
si miento un poquito ya me perdonarás...



En resumen, yo sé que nunca podré ser “libre”... pero perder, regalar, me da así sea una ficticia sensación de libertad... cuando adquirir, por el contrario, se siente de cierta forma como una carga más, da como una ficticia sensación de pesadez.

No sé, bobadas mías...

2 comentarios:

Patton dijo...

Se entiende, sufro del mismo fenómeno de cuando voy al centro ... no puedo evitar comprar (y al por mayor) alguna buena vaina que no necesite.

Aru dijo...

(aplauso) bienvenido a CCA* amigo Patton!!!! sniffff

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